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Lumen Literario

Entrevista cronista con Manel Mazaira: El viaje de Nexus y el proceso de escritura

Con Manel Mazaira

En una cálida mañana de mayo tuvimos una conversación amena con Manel Mazaira: una persona que mira la vida con calma, siempre desde un lugar reflexivo e introspectivo. Su constante búsqueda de respuestas lo ha llevado a ser consciente de lo verdaderamente importante: un propósito en la vida, el mejorarse a sí mismo, no para competir, sino para convertirse cada vez en un mejor ser humano. Y es precisamente eso lo que lo ha ayudado a conectarse con su esencia.

El autor nos compartió que disfruta profundamente de la lectura, la escritura y la reflexión, así como de
dedicar tiempo de calidad a todo aquello que lo impulsa a comprenderse y conocerse mejor. Este hábito lo combina con la práctica de las páginas matutinas de Julia Cameron, un ejercicio que consiste en vaciar la mente de quejas, emociones y ruido mental a través de la escritura. Entre otras actividades que disfruta el autor, se encuentra el deporte, una herramienta que le ha servido como motor para despejar la mente y liberar emociones.

Algo que un escritor no puede pasar por alto es la lectura. En algún momento de la vida, esta suele
convertirse en una parte esencial, y así ha sucedido con Manel. Quizás no recuerde con exactitud cuál fue el primer libro que leyó, pero sí conserva con claridad la emoción que le dejó. Para él, leer es más que pasar páginas: “es una puerta a otros mundos, pero también una forma de empezar a mirar hacia dentro”, señala.

Agrega:
“La historia y la filosofía siempre me han atraído mucho desde muy pequeño.
Creo que la lectura me enseñó algo muy importante: que una historia puede ayudarte a entender cosas de ti mismo incluso cuando no eres plenamente consciente de ello”.

Hay quienes solo eligen el silencio profundo del hogar para escribir; otros optan por el sonido de una
canción. En el caso de Manel, prefiere no el silencio absoluto, sino un murmullo que no invade, por eso un acogedor cafetín le resulta perfecto, le permite observar su entorno: personas que entran y salen, el aroma del café, conversaciones compartidas entre amigos. Son detalles que inspiran, que invitan a observar y meditar.

A medida que la mañana avanzaba, nos permitió conocer más sobre él: sus autores favoritos y, finalmente, el proceso creativo de su obra titulada: 𝘌𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘕𝘦𝘹𝘶𝘴. Pero antes de llegar al segundo punto, nos reveló que una de sus referentes es Julia Cameron, por su cercanía con la escritura; Angela Duckworth, por su enfoque en la perseverancia y el grit; y Brené Brown, por su mirada sobre la vulnerabilidad, la autenticidad y la valentía de mostrarse tal y como somos.

“Creo que las tres, desde lugares distintos, conectan con mi forma de entender la escritura y también con 𝘌𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘕𝘦𝘹𝘶s: escribir como un acto creativo, sí, pero también como un camino de autoconocimiento, perseverancia, honestidad emocional y transformación personal”, menciona.

Hoy en día, la forma en que se consume la lectura ha cambiado, por lo que existen distintas perspectivas al respecto. Quisimos explorar su opinión sobre este hecho, y nos contó que el consumo de la lectura ha evolucionado significativamente.

“Hoy vivimos en una época donde todo va más rápido, donde estamos rodeados de estímulos y donde
muchas personas consumen contenido de forma más inmediata: redes sociales, vídeos cortos, audiolibros, podcasts, fragmentos, frases compartidas… La manera de acercarnos a la lectura ya no es exactamente la misma que antes”, expone.

Sin embargo, considera que esto no es necesariamente negativo. La literatura puede encontrar nuevas
formas de llegar a los lectores, de tocarles: una reflexión, una frase o incluso un vídeo. Lo importante, para él, es que la esencia no se pierda.”Más allá del formato, la literatura sigue teniendo la capacidad de acompañarnos, hacernos pensar, emocionarnos y ayudarnos a comprender algo de nosotros mismos”, añade.

En cuanto a su obra literaria 𝘌𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘕𝘦𝘹𝘶s, Manel nos cuenta que para él la vida es un viaje, y todos
estamos dentro de ese viaje. No se trata de quién llega primero ni de fijarse únicamente en el destino, sino de aprender a disfrutar el recorrido: detenerse, reflexionar, conocerse a fondo. Más que avanzar a ciegas para alcanzar metas, se trata de encontrar sentido en el propio camino.

“El libro nace de esa mirada: la necesidad de observarnos, cuestionarnos y conectar con lo que sentimos, incluso con aquello que a veces evitamos mirar,” revela.

Es precisamente allí donde 𝘌𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘕𝘦𝘹𝘶𝘴 se diferencia de otros libros de desarrollo personal. No es una obra pensada para leerse con rapidez ni basada en fórmulas vacías o promesas superficiales. Está construida para invitar a pensar, a detenerse, a mirar hacia dentro y acompañar al lector en un recorrido interior.

Lo que enriquece a este libro es la autenticidad con la que está escrito. No son páginas nacidas desde lo puramente teórico o técnico, sino desde la experiencia humana. “Quería crear una obra más simbólica, más narrativa, más íntima”, informa.

Y agrega:
“Por eso 𝘌𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘕𝘦𝘹𝘶𝘴 está construido a través de relatos. Cada historia abre una puerta distinta: al miedo, al propósito, a la identidad, a los límites, a la vulnerabilidad, al cambio, a la necesidad de parar o de elegir con más conciencia”.

Entre pausas y en un ambiente cercano continuamos dialogando con Manel, nos habló de que escribir su obra supuso un reto, considerando que no es un libro de desarrollo personal convencional, con
explicaciones directas o consejos, sino una propuesta construida desde el relato, la metáfora y la pregunta. Elementos que invitan al lector a meditar, salir de la zona de confort y descubrirse a sí mismo.
“Intenté que cada relato funcionara como una especie de espejo, pero un espejo respetuoso, que no obliga, sino que invita a la persona a elegir” afirma.

En ocasiones, los cambios más significativos llegan sin ruido, de forma lenta y casi imperceptible. Son esos cambios los que más le interesan a Manel, y los que ha plasmado en su libro. Señala que su proceso creativo nació de una mezcla entre lo intuitivo y lo introspectivo. Aunque su escritura se inclina más hacia la intuición, no descuida la estructura ni la lógica. Así fue como 𝘌𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘕𝘦𝘹𝘶𝘴 fue tomando forma.

El autor nos deja una reflexión especialmente dirigida a quienes sienten que sus sueños les llaman: no dejar que el miedo paralice el camino hacia la creación o la escritura.
El miedo siempre estará ahí, como una sombra. Y muchas veces no es algo negativo: es una señal de que estamos a punto de dar un salto importante.

Así nos despedimos de Manel, entre pensamientos compartidos, momentos únicos y detalles que, al final del viaje, son los que nos hacen sentir humanos. Desde algún rincón de este mundo, ha sido un placer haber conversado con Manel Mazaira.