Por Carlos Ramírez
Vince Gilligan creó una serie que redefine lo que significa el drama televisivo. La transformación de Walter White de profesor de química a narcotraficante es una de las narrativas más fascinantes jamás contadas. La serie no solo entretiene, sino que plantea preguntas éticas complejas sobre las decisiones que tomamos y sus consecuencias. Bryan Cranston ofrece una actuación magistral que mereció todos los elogios recibidos. La dirección, el guion y la cinematografía trabajan en perfecta armonía para crear momentos de tensión casi insoportable. Cada temporada supera a la anterior, culminando en un final que es a la vez satisfactorio y devastador.